Mi identidad frente al juicio de los demás

Mi identidad frente al juicio de los demás

¿Quién eres realmente? ¿Alguna vez te has preguntado quién eres en esencia? La búsqueda de la identidad personal es un viaje que muchos hemos emprendido. Sin embargo, la respuesta suele estar influenciada por lo que otros dicen de nosotros en lugar de ser un reflejo auténtico de lo que sentimos.

Recuerdo un capítulo de "Sabrina, la bruja adolescente" que vi cuando tenía entre 10 y 12 años. En este episodio, Sabrina expresa su deseo de no ser etiquetada “I just dont want to be labeled”. Esta frase ha resonado en mí desde entonces. A lo largo de mi vida, he sido estereotipada, encasillada en grupos sociales que parecen tener un rol rígido y definido. Me han llamado rebelde, aquella que no se calla, excesivamente curiosa, inconforme, y hasta la "oveja negra" de la familia. Este tipo de etiquetas pueden marcar profundamente la percepción sobre nosotros mismos.

Apenas en los años 2000, la estigmatización femenina, la cultura de las dietas, y la obsesión por la virginidad eran temas dominantes. Crecimos en un contexto donde las mujeres eran altamente cosificadas, lo que resultó ser un trauma colectivo. Este fenómeno no solo afectó nuestra imagen personal, sino que también moldeó nuestras relaciones y actitudes hacia el mundo. Vivimos una cultura donde frases como "calladita te ves más bonita" y "el hombre llega hasta donde la mujer quiere" eran ampliamente aceptadas y reforzadas incluso por padres y docentes. Estas creencias nos permiten entender la incomodidad que muchos sienten ante la voz y opinión de las mujeres. Pero, volviendo al corazón de este tema, es esencial preguntarnos: ¿qué realmente conoces sobre ti mismo? ¿Quién eres en profundidad? La respuesta puede ser más liberadora de lo que piensas.

Y es que, la presión social para encajar en ciertos moldes nos aleja de nuestra verdadera esencia. En el proceso de autodescubrimiento, es fundamental cuestionar esas etiquetas impuestas y liberarnos de ellas. La manera en que definimos nuestra personalidad a menudo está influenciada por quienes nos rodean. ¿Quién dijo que eres “rebelde”, que "no eres capaz", que eres tonto, llorón, o la "oveja negra"? Las etiquetas pueden surgir de tu familia, amigos o del ambiente en el que te mueves. Eso genera una serie de interrogantes con escasas respuestas. La verdad es que resumir la esencia de una persona en "tres palabras" es un desafío, pues la personalidad es compleja y abarca mucho más que lo que las personas que interactúan contigo en ocasiones limitadas pueden observar.

Según la Asociación Americana de Psicología, la personalidad se define como: …la configuración perdurable de características y comportamientos que conforman la adaptación única de un individuo a la vida. Esta definición resalta que cada persona es única y su forma de adaptarse y reaccionar al mundo es resultado de su historia y experiencias individuales. Así, el camino hacia el autoconocimiento exige mirar más allá de las etiquetas y las opiniones externas. La personalidad se compone de patrones constantes de pensamiento, sentimientos y comportamientos que nos hacen únicos.

 ¿Te has preguntado si piensas, sientes o actúas de la misma manera en todo momento? Es probable que la respuesta sea no. Personalmente, he notado que mi forma de ser cambia dependiendo del entorno. Esto hizo que me llevara tiempo escribir esta columna. Sin embargo, hay ciertos aspectos de mi personalidad que se mantienen, independientemente del contexto. Uno de esos rasgos es mi curiosidad. Desde pequeña, siempre he sentido la necesidad de investigar cómo funcionan las cosas, incluyéndome a mí misma y a quienes me rodean. Recuerdo cuando desarmaba juguetes y exploraba diversos objetos. Observaba a las personas y la naturaleza con asombro. Incluso hoy en día, sigo asombrándome por lo simple, como las diferentes formas de las nubes a lo largo del día, cómo el viento sopla, o la organización de las hormigas. Estas pequeñas curiosidades enriquecen nuestra comprensión del mundo y ayudan a construir nuestra identidad.

Me identifico como una persona curiosa, aunque hay quienes me perciben simplemente como chismosa. Esa perspectiva, sin embargo, tiene su valor. Ser curioso puede tener beneficios, ya que esta característica me ha permitido adaptarme y avanzar en diferentes entornos. Mi curiosidad es lo que me impulsa a explorar cosas nuevas y diferentes. Es importante recordar que, aunque los demás puedan tener opiniones sobre nosotros, la opinión que realmente importa es la nuestra.

Por lo tanto: ¿qué es lo que tú dices de ti mismo? ¿Cuáles son esas constantes que han perdurado en tu vida a lo largo de los años? Hacerte estas preguntas puede ser un paso significativo en tu camino hacia el autoconocimiento y la comprensión de tu propia identidad. Te invito a reflexionar sobre quién eres verdaderamente, explorando tu identidad desde dentro, permitiéndote una mayor conexión contigo mismo. Esta búsqueda será crucial para conciliar tu verdadero ser con el mundo que te rodea.

Yo también estoy en ese camino: aprendiendo a escuchar mi propia voz por encima de las expectativas ajenas, enfrentando los desafíos, las dudas y las transformaciones que implica construir una identidad auténtica. Porque descubrir quién eres no siempre es fácil, pero sí profundamente liberador. Y tú, ¿estás dispuesto a cuestionarte, asumir sus implicaciones y construir con consciencia quién eres realmente?

Gris RV escribe para quienes están aprendiendo a elegir su voz por encima del juicio de los demás, recordándote que tu historia, tus emociones y tu identidad merecen ser abrazadas con amor, valentía y autenticidad.

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